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El Constituyente : Periódico Oficial Del Gobierno De Oaxaca

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Características principales

Título del libroEl Constituyente : Periódico Oficial del Gobierno de Oaxaca
AutorOaxaca, Impreso por Ignacio Rincón, 1856
IdiomaEspañol
Editorial del libroUniversidad Autonoma "Benito Juárez" de Oaxaca

Otras características

  • ISBN: 9786077751458

Descripción

Título: El Constituyente : Periódico Oficial del Gobierno de Oaxaca
Publicación: Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2019
Publicación original: Oaxaca, Impreso por Ignacio Rincón, 1856
Comienzo: T. I, núm. 1 (27 de abril de 1856)
Último número: T. I, núm. 45 (28 de septiembre de 1856
Notas de reproducción original: Edición digital a partir de Oaxaca, Impreso por Ignacio Rincón, 1856
Forma/género: Publicación periódica
Idioma: castellano
Materias:
Oaxaca (Mexico) -- Historia -- Publicaciones periódicas
Oaxaca (México) -- Política y gobierno -- Siglo 19º -- Publicaciones periódicas
CDU:
972"18" 32(72)"18"
Fondos:1856

EL CONSTITUYENTE, el periódico y el misterioso periodista de Benito Juárez
Sale de nuestras prensas la edición facsimilar del semanario EL CONSTITUYENTE, que circuló por las calles, plazas, mercados, oficinas, cuarteles, escuelas y logias masónicas desde el domingo 27 de abril de 1856 hasta el 28 de septiembre de ese mismo año.
Tan interesante periódico fue escrito, revisado, corregido, diseñado e impreso en el taller de Ignacio Rincón, por un misterioso letrado que respondía al nombre de José Indelicato.

La siguiente es su portada que le diseñamos:



Trata de darle el toque de la época. El original del que sacamos las fotografías, está en resguardo de la biblioteca Fray Francisco de Burgoa, en el ex convento de santo Domingo. Resulta curioso porque la imprenta donde se imprimió originalmente se ubicaba en el número uno de la antigua calle de santo Domingo, así lo dice uno de los pies de imprenta incluidos, así que más de cien años después la edición sigue rondando por el mismo barrio.

Como existen dos ejemplares que pertenecieron al famoso señor Candiani, un curioso ilustrado oaxaqueño que sirvió por muchos años al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, hoy Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, fotografiamos en uno las páginas que le faltaban al otro y de esta manera tenemos un nuevo tomo de 240 páginas lo más completo posible.

El señor Candiani, si mal no recuerdo, también fue tipógrafo y hasta escribió un manual de tipografía en el siglo 19.

El lector que ingrese al conocimiento y pasión intelectual que desbordan las páginas reunidas, conocerá de cerca el pensamiento y el sentir del mismo Benito Juárez, pues fue él quien lo nombró como director de EL CONSTITUYENTE y apoyó su publicación siendo Indelicato el único redactor y director del mismo. No se explicaría jamás que este misterioso médico italiano hiciera y escribiera según sus caprichos, así que aquí está mucho del ideario del Benemérito.

Lo más interesante para el lector contemporáneo es que primero se empape con el tema introductorio escrito por los historiadores Carlos Sánchez Silva y Francisco José Ruiz Cervantes, pues ellos analizan el contexto, indagan en la vida y trayectoria intelectual –y vagabundeo– de Indelicato y nos ofrecen una visión crítica del asunto.

Le solicité permiso al doctor Sánchez para reproducir su texto, que anexo a continuación, para deleite de todos los interesados en el periodismo de ideas, en la llamada antiguamente "prensa de combate", en el pensamiento y en el sentimiento de los liberales radicales que fundaron la segunda república mexicana.

El Constituyente,
y la cultura política popular
en Oaxaca

La emisión de las ideas por la prensa debe ser
tan libre, como es libre en el hombre la facultad
de pensar.
Benito Juárez


(Inculcar el credo liberal entre los) […] habitantes de
nuestros pueblitos y que las palabras libertad,
igualdad, gobierno, culto, religión & c., no serán mas
griegas... y que no puedan dejarlo caer en ningun
error, ni inducirlo en falta alguna...
José Indelicato, El Constituyente, Oaxaca,
27 de abril de 1856.

Carlos Sánchez Silva
y
Francisco José Ruiz Cervantes,
Instituto de Investigaciones en
Humanidades de la UABJO

I. Los periódicos oficiales en el estado de Oaxaca: los antecedentes de El Constituyente
Al expedirse la primera constitución política del estado libre y soberano de Oajaca,1 el 10 de enero de 1825, en el capítulo relativo a la formación de las leyes, se estableció que después de que el gobernador recibiera una ley aprobada por el poder legislativo debería publicarla solemnemente en el lapso de “tres días útiles” (artículo 118). Luego, más adelante, entre las facultades del titular del Poder ejecutivo estatal estaba la de publicar y ejecutar las leyes, decretos órdenes provenientes del gobierno federal, haciendo lo propio con las disposiciones sancionadas por el congreso oaxaqueño (art. 142).2
Para cumplir con tales encomiendas, los sucesivos gobiernos estatales se dieron a la tarea de imprimir folletos en los que reprodujeron las legislaciones emanadas de su poder legislativo, razón por la cual buscaron la forma de adquirir en el extranjero aparatos de impresión modernos que sustituyeran a la limitada capacidad tecnológica de la imprenta colonial de tipos de madera en posesión del padre José María Idiáquez. Posteriormente se fundó una publicación oficial y hacia 1850 apareció el primer tomo de una recopilación en forma de Leyes, decretos y circulares emitidas por el poder Ejecutivo.
En la nómina de publicaciones periódicas oaxaqueñas correspondientes a la primera mitad del siglo XIX, la primera que ostenta el subtítulo de periódico oficial del gobierno del estado de Oaxaca y posteriormente del departamento del mismo nombre, corresponde a El Regenerador, impreso por el tipógrafo Antonio Valdés y Moya, en su taller ubicado en la Plazuela de Santo Domingo en la “Verde Antequera”. El Regenerador fue el primer periódico local que ostenta el subtítulo antes citado, pero esa función de publicar los textos de leyes, reglamentos, acuerdos, circulares a nivel estatal fue asumida previamente por el bisemanal Cartas al Pueblo (“Mihi cura futura”.-Ovidio) que circuló en Oaxaca entre 1827 y 1828, a cargo del abogado centroamericano Miguel de Larraynaga y por El Oajaqueño Constitucional, (1830-1831) también de periodicidad bisemanal, de cuatro páginas, elaborada en la imprenta del gobierno a cargo Juan de Oledo.3
El Regenerador como publicación oficial cubrió la década de los treintas y la primera mitad del decenio siguiente, prácticamente de las postrimerías de la primera república y todo el régimen centralista, y además de ser impreso por el tipógrafo Valdés y Moya estuvo a cargo de Ignacio Rincón, otro de los más destacados representantes locales del arte de la impresión. En 1844, la frase que abría su lectura en la primera de cuatro páginas era de Segur, que a la letra decía: “La libertad no puede marchar sin prudencia, ni vivir sin virtudes”.
Tras El Regenerador, los sucesivos periódicos oficiales oaxaqueños reflejan en sus títulos las coyunturas políticas por las que atravesaba el país en las vísperas o ya estallado el conflicto armado con los Estados Unidos de América. Así nos encontramos con La Voz de la Patria (1845-1846) elaborado por Ignacio Rincón; La Unión Nacional (1846) que de periódico del Departamento pasó a ser nuevamente periódico del Estado de Oaxaca, cuando se restauró el régimen federal en medio de la invasión yanqui en 1846.4 A este bisemanal (aparecía los martes y los sábados) le sucedió El Triunfo de la Libertad (agosto de 1846-junio de 1847) y luego La Esperanza de la Nación (1847), La Nueva Era Constitucional (1847); y El Espíritu de la Independencia (1847) que nuevamente incorporaba como parágrafo otra frase de Segur, que dice: “El amor de la patria no conoce obstáculos, en donde existe obra prodigios”, sentencia muy pertinente en momentos en que buena parte del país, incluida la Ciudad de México, estaba ocupado por las tropas estadounidenses. En ese momento el titular del poder ejecutivo estatal era el licenciado Benito Juárez y el impresor de todas esas publicaciones oficiales fue Ignacio Rincón. Pero durante la mayor parte del periodo de gobierno juarista (1848-1852) e incluso posteriormente, el título del periódico oficial fue La Crónica, “periódico del gobierno del estado libre de Oaxaca”. Ese vocero oficial creció pues pasó del tamaño de una hoja oficio a un gran formato impreso a varias columnas. Otro hecho característico fue que con frecuencia la nota principal la constituían los informes de los exámenes de diversas escuelas oaxaqueñas, la Lancasteriana, el Colegio Comercial o las de segunda enseñanza ubicadas en Tlaxiaco y Tehuantepec, respectivamente.5
El triunfo del llamado Plan de Jalisco significó en Oaxaca como en otras partes del país, el retorno del régimen santanista, el desplazamiento y detención de diversos integrantes del partido liberal, entre ellos Benito Juárez, expulsado del país. Mientras los aliados locales de Santa Anna despachaban en el Palacio de los Poderes, el nombre del periódico oficial cambió al neutral Periódico Oficial del Gobierno de Oaxaca, de tamaño tabloide, impreso también por Ignacio Rincón. Al triunfo del Plan de Ayutla y con el regreso a territorio oaxaqueño de Benito Juárez, a la sazón gobernador interino y comandante de las fuerzas militares del estado de Oaxaca,6 el bisemanal oaxaqueño cambió de nombre y tomó el sugestivo título de El Libertador (1856). No obstante que se redujo de tamaño de manera considerable siguió estando bajo la impresión en el taller de Ignacio Rincón, pero este no sería el título definitivo, así que en la edición correspondiente al 22 de abril de 1856, el joven liberal Justo J. Benítez suscribe un aviso por el que informa que a partir del 27 del mismo mes, ese periódico dejaba de aparecer y que el periódico oficial oaxaqueño saldría a la luz pública bajo otro título.
II. Los vientos de cambio político y el nuevo orden constitucional: el caso de El Constituyente

El cambio radical en la manufactura tradicional del periódico oficial del gobierno del estado de Oaxaca sucedió en abril de 1856, cuando no sólo cambia su nombre de El Libertador a El Constituyente, y se dejan de publicar en este último Leyes, Decretos y Circulares, optándose por convertirlo en un periódico exclusivo de línea política para educar al “pueblo”. Dos personajes son centrales en este suceso: el primero de ellos, don Benito Juárez, en su calidad de gobernador interino; el otro fue el médico italiano, José Indelicato.
Primero, veamos, sucintamente, quién era Juárez en estos momentos. Gracias a sus brillantez excepcional como alumno del Seminario de la Santa Cruz y en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca, su ejercicio profesional como abogado, a los “padrinazgos políticos” recibidos y a la formación de su propio grupo político, el indio de Guelatao no sólo había descollado en diversos cargos en el ramo judicial en los años de 1832 a 1843, sino que a la par ocupado los más variados puestos tanto de elección popular como de alta jerarquía política: regidor del cabildo citadino, diputado local, diputado federal, miembro de un triunvirato encargado del poder ejecutivo, gobernador interino y constitucional, ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos en el gobierno federal.7
Precisamente, cuando Juárez retorna al terruño en 1856, se le comisiona para poner orden político, administrativo y militar en Oaxaca. En suma, para esta época, el indio de Guelatao era el líder del grupo liberal oaxaqueño y ya había dado muestras de su hechura política para destacar en la arena nacional al haberse sumado a quienes encabezaron el Plan de Ayutla, reformado en Acapulco, y que en esos momentos comandaban el nuevo proyecto de gobierno liberal en el país.
Al regresar en 1856 como encargado del poder ejecutivo a la “patria chica”, don Benito venía, no cabe la menor duda, con un objetivo claro: implementar las tareas que había dejado en el tintero en sus pasadas administraciones al frente del ejecutivo local. Una de ellas era, precisamente, crear un órgano de propaganda política impresa y qué mejor que valerse del periódico oficial para difundir “popularmente” en tierras oaxaqueñas el credo liberal y el nuevo orden constitucional que se estaba fraguando en la República Mexicana.
El personaje central en la creación y manufactura de El Constituyente fue el doctor José Indelicato. La primera mención sobre este singular personaje en tierras oaxaqueñas es del 10 de mayo de 1855, cuando en un aviso periodístico hacía un resumen de su vida con estas palabras:

Aviso. A los enfermos. JOSÉ INDELICATO, antiguo discípulo de las escuelas de Nápoles y París; doctor en medicina de la Universidad de Palermo, residente en la América española desde el año de 28 y sucesivamente agregado á las facultades médicas de Brasil, Buenos Ayres, Chile, Perú, Ecuador y MÉXICO, donde fué recibido en 1842, autor de varios opúsculos médicos; tiene la honra de ofrecer sus servicios profesionales á los enfermos de esta capital y esta pronto a trasladarse á cualquier punto del Departamento que no esté muy distante de su centro, para encargarse de la asistencia médica del enfermo que lo necesite.
Vive en la Calle del Gigante enfrente del relox de San Felipe.8

Posteriormente informa que se ha mudado a la calle de Larrazábal, casa número 4 y que atiende sus consultas a partir de la siete de la mañana.9 Pero desconocemos la fecha exacta en que llegó a la “Verde Antequera”.
Mientras el inicio de su vida en Oaxaca es un misterio, no sucede lo mismo con los antecedentes de su arribo a tierras americanas, como él lo refiere en la nota que citamos líneas arriba. Este médico italiano llegó a tierras sudamericanas al final de los años 20 del siglo XIX, primero llegó a Río de Janeiro y luego se radicó por un tiempo en Buenos Aires. Debido a su talento e ideas, se abrió camino en el mundo político chileno, razón por la cual se le encomendó la redacción de la sección política del periódico oficial de este país del cono sur, titulado El Araucano.10 Posteriormente, vivió en Perú y Ecuador. Llegó a tierras mexicanas en 1841, vía el puerto de San Blas; se radicó por unos años en suelo jalisciense, donde participó en diversos periódicos y revistas que incluyen la dirección del Periódico Oficial del Departamento de Guadalajara en 1842, el semanario El Socialista. Semanario doctrinario, que apareció en San Juan de los Lagos en 1849 y La Revista. Semanario literario y político en 1851; después de 1851 no se tienen noticias de Indelicato en Jalisco.11 Es hasta 1855 cuando aparece la primera referencia de que este inquieto médico italiano se hallaba ejerciendo su profesión en la capital oaxaqueña.
Sobre la relación directa entre Juárez e Indelicato, todo indica que éste último ya se encontraba radicando en la ciudad de Oaxaca cuando don Benito retornó al terruño para hacerse cargo de manera interina del ejecutivo estatal el 10 de enero de 1856; sin embargo, llama la atención que no exista registro directo de cómo entablaron su acercamiento. Incluso, se puede señalar que el indio de Guelatao respaldó desde sus primeros momentos como gobernador una política liberal-progresista dejando evidencia de cómo se valió de las virtudes de algunos extranjeros ilustres: en 1848 contrató los servicios del ingeniero Antonio Conde Diebitech de Sabal-kanski para que levantaran los planos donde se describirían los terrenos, sus pueblos, haciendas, ranchos, con sus linderos respectivos, sus montes, ríos, lagos, mares y monumentos especiales, “…(mi gobierno) no ha vacilado en aprovecharse de los conocimientos de un hábil extranjero que ha ofrecido emprender esta obra…” Si bien este personaje no terminó la obra encomendada, sí dejó constancia de su trabajo con un plano detallado de la ciudad de Oaxaca que entregó a don Benito en 1848 y coordinando también los caminos carreteros en la Cañada oaxaqueña; en 1857 facilitó los trabajos para que Enrique Nassos de Lafond, funcionario del gobierno federal de Comonfort, fuera comisionado a Oaxaca para elaborar la estadística del estado, misma que se encuentra de forma manuscrita en el Instituto Nacional de Antropología e Historia.12 Pero en el caso de Indelicato, no obstante que en el año de 1856 utilizó sus oficios para “modernizar” la cultura política popular entre los oaxaqueños, no hemos encontrado, hasta el momento, evidencias directas de esta relación.
En cuanto a la historia propia de El Constituyente, como lo señalamos líneas arriba, la referencia inicial de que el órgano oficial del gobierno cambiaría su nombre se da el 22 de abril de 1856, cuando su antecesor, El Libertador, comunica que con fecha 27 de abril de este año “…el periódico oficial se publicaría bajo otro título…”13 Todo parece indicar que Indelicato puso sus condiciones para hacerse cargo del nuevo órgano oficial del gobierno, una de ellas que él fuera el único y exclusivo artífice de este proyecto juarista. Nosotros nos inclinamos por la conjetura de que varios personajes que antes colaboraban asiduamente en este tipo de publicaciones, tales como los licenciados Cenobio Márquez, Juan Nepomuceno Cerqueda, Juan Bautista Morales y Justo J. Benítez, manifestaron su descontento sobre las pretensiones del médico italiano. Los detalles de este asunto no son del todo claros, pero el nuevo periódico salió en su primer número el 27 de abril de 1856 y la evidencia histórica es que Juárez apoyó la principal petición de Indelicato.14
¿Cuál fue el resultado de este pequeño de-saguisado entre el círculo de liberales oaxaqueños? La existencia de un periódico oficial único en México en su género y escrito totalmente por un solo hombre: José Indelicato.15 Con un tamaño de 33 por 20.5 centímetros se publicaron 45 números entre el 27 de abril y el 28 de septiembre de 1856, más los alcances respectivos. Destacamos que es único en su género porque hasta donde llegan nuestros conocimientos actuales, no tenemos referencia de que en nuestro país un periódico oficial de la época se haya convertido intencionalmente en un órgano para tirar línea política exclusivamente. Si bien en el ámbito oaxaqueño los antecesores órganos oficiales del gobierno incluían artículos de opinión, en su mayoría daban a conocer las leyes, decretos, circulares y noticias oficiales, con la aparición de El Constituyente el escenario es completamente diferente.
Desde el inicio se fijan los derroteros que seguiría este nuevo órgano oficial del gobierno juarista. En el primer número del 27 de abril de 1856 se incluye un texto titulado “Introducción y programa”, donde se fijan las metas de esta publicación: 1) a raíz del triunfo del Plan de Ayutla, se debe dar al país un orden constitucional que lo ponga a la altura de los grandes países. Para ello utiliza las palabras que Burke pronunció en el Parlamento británico al estallar la revolución francesa a fines del siglo XVIII y que ha utilizado recientemente en Alemania la escuela histórica del derecho; de no hacerlo, reitera, el país vivirá en la barbarie, con el riesgo de que: “Si México no se pone con prontitud al nivel de los pueblos mas liberales de la tierra en el arte de gobernarse, los Estados-Unidos del Norte lo llevarán forzosamente en su órbita; ó por servirnos de otro simil, lo harán sufrir todos los tormentos del lecho de Procuste. Sirva esto de aviso saludable á los que adolecen en la política constituyente de sobrada y mal entendida timidez”; 2) para el caso de Oaxaca, dice que aunque se use el término de “pueblo” como depositario último de la soberanía y garante de la república es el último en ser tomado en cuenta. Por ello, señala que la educación política del pueblo es fundamental en esta coyuntura. Ante tal estado de cosas, precisa que hará el recuento de grandes republicanos y de temas fundamentales de la política, con la mira de que tengan claro a lo que se refiere cuando se hable de “...gobierno democrático representativo federal que debe regirnos”. Para rematar con estas palabras: la necesidad de hacer accesible los principios del credo liberal a los “habitantes de nuestro pueblitos y que las palabras libertad, igualdad, gobierno, culto, religión & c., no serán mas griegas... y que no puedan dejarlo caer en ningun error, ni inducirlo en falta alguna”, por medio de una sección en el periódico oficial titulada “POLÍTICA POPULAR. A nuestros hermanos de los pueblitos del Estado”; 3) finalmente, deslinda muy claramente que los actos y decretos de gobierno se publicarán aparte, dejando al Constituyente la inclusión completa de temas de actualidad y trascendencia política en México y en el mundo. El encargado exclusivo de todo el proyecto sería José Indelicato.16
Una vez fijada la línea editorial, abordemos, a guisa de ejemplo, algunos de los temas que se trataron en la sección de “POLÍTICA POPULAR”. En la primera entrega se discuten los siguientes temas: “DEL GOBIERNO, DE LAS LEYES Y DE LA LIBERTAD”, en el que con un lenguaje sencillo se trata de dar explicación de lo que son las tres partes arriba citadas. Su presentación es más que sintomática: “Habéis oido hablar siempre del gobierno, y muchos de entre vosotros muy bien saben lo que es, mas nadie os ha dicho hasta ahora lo que debe ser”. Después pone un ejemplo de cómo surgieron las leyes y el bien común: “No podían obrar de común estas primeras familias que formaron la primera tribu, sin hacer entre ellas, á gusto de todos, el arreglo de lo que era necesario que cada uno de los individuos hiciese, para contribuir al fin comun. Cualquiera de los arreglos se llamó ley. Traeremos algunos ejemplos”. Posteriormente señala: “El conjunto de aquellos que han sido nombrados para alcanzar en todo el cumplimiento de la voluntad general, se llama gobierno. El gobierno es el ejecutor de las leyes ó voluntad de todos los que forman la sociedad. Sabréis enseguida cuáles son los nombres que toman en las varias circunstancias que lo acompañan. [...] Más ¿cómo puede suceder que algunos no quieran someterse a la voluntad de todos? Esto se refiere á las dos principales clases de libertad, la natural y la civil, como la explicaremos enseguida”.17
La segunda nota de la Política Popular aparece hasta el número 5 y se refiere a “Gobierno, leyes, libertad”, precisando que es la continuación de lo tratado en el número 2 del periódico. En esta entrega, discurre sobre las dos clases de libertad: la natural y la civil.18 En el número 6 aparece la 3ª. nota de la Política Popular, titulada “Gobierno, leyes, libertad (continuación de lo tratado en los números 2 y 5), en cuyo contenido se abordan las tres formas de gobierno: aristocrático, monárquico y democrático, que presenta la historia de casi todas las sociedades que han existido.19
Otro tema fundamental que se aborda en las páginas de El Constituyente se refiere a divulgar popularmente el proceso por medio del cual nuestro país se daría una nueva “Carta Magna” y Oaxaca, la que la regiría en su orden interno. En el número 15 se anota sobre el particular:

LA CONSTITUCIÓN. Diéramos apenas principio á la redacción de este periódico, cuando prefijamos su objeto, que ya traslucía por su mismo título, de contribuir en cuanto nos fuera posible; Pro parte virium; a la grande obra de la Constitución de la República; lo que no fuera de otro modo posible que acompañado con nuestros muy limitados trabajos y escasas luces, en sus grandes y sublimes tareas, al soberano congreso constituyente.20

Cuatro números después, Indelicato refiere que por instrucciones del mismo gobernador, don Benito Juárez, este órgano oficial difundirá en todo lo que sea posible los pormenores del nuevo orden constitucional.21

III. Epílogo: el triste final de un gran proyecto

Cuando Benito Juárez fue gobernador del estado por última ocasión en el bienio 1856-1857, promulgó en suelo oaxaqueño tanto la constitución federal como la local en este último año. La “Carta Magna local” fue decretada el 15 de septiembre de 1857; sin embargo, la labor para crear las condiciones de aceptación del nuevo orden constitucional por medio de la prensa oficial había terminado casi un año antes: el 28 de septiembre de 1856, cuando en las mismas páginas de El Constituyente se informaba que este singular periódico llegaba a su fin.22 La conjetura más simplista de esta abrupta decisión es que había cumplido su objetivo al crear las condiciones para que la sociedad oaxaqueña “aceptara el nuevo orden constitucional” y, por ende, no tenía sentido seguirlo publicando. En sustitución de él surgió La Democracia.23
Sin embargo, queda la duda si en esta decisión tuvo que ver, en primer lugar, el carácter beligerante del mismo Indelicato. Existen evidencias que el médico italiano era de “armas tomar” y que en casi todos los lugares donde residió sus discusiones y alegatos propios del ejercicio profesional de la medicina24 y del orden civil25 fueron “pan de cada día”. Por cierto, algunos de ellos se ventilaron en el orden judicial.
En segundo lugar, el hecho de que el círculo liberal cercano a Juárez aprovechara cualquier coyuntura para sugerirle que le diera las gracias a este controvertido médico italiano por los servicios prestados a la causa liberal. Evidencias que abonan esta última línea de interpretación es que ningún historiador oaxaqueño del que tengamos registro ha mencionado esta etapa singular del periódico oficial oaxaqueño y mucho menos hace referencia a José Indelicato.26 Por si esto no fuera suficiente, el mismo Indelicato en la nota titulada “EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN”, dice que el gobernador del estado, Benito Juárez “...deseoso de que se difunda cuanto fuere posible el proyecto de constitución, ha ordenado se publique en el cuerpo mismo del Constituyente, para ser remitido con profusión á todos los pueblos”.27 Hecho que no se pudo cumplir cabalmente al terminar antes de lo previsto la publicación de este periódico.28
Poco sabemos de Indelicato al dejar la dirección de El Constituyente; según queda registrado en el último número de este periódico, volvió a ejercer su profesión en la capital oaxaqueña, pero con el tiempo su presencia se diluye, como si se lo hubiera tragado la tierra. Tampoco sabemos si emigró a otros lugares del país, quizá a la Ciudad de México o si regresó al viejo continente o a tierras sudamericanas. Ni la fecha de su muerte. Bien podemos decir que, según las evidencias con las que contamos, así como llegó, despareció de Oaxaca. Pero su herencia escrita la podemos seguir a través de las páginas del periódico que ahora publicamos en edición facsimilar29 y, se esté o no de acuerdo con sus ideas, la verdad que reeditarlo es una muestra fehaciente de la relación estrecha de un estadista en ciernes, como lo era Juárez en esta etapa de su vida, y de don José Indelicato, personaje que había corrido la milla tratando de hacer universal el pensamiento político moderno30 y de este proyecto conjunto por modernizar la cultura política popular en Oaxaca.

1 En el siglo XIX era común escribir con “j” la palabra Oaxaca. Tres de los primeros periódicos que podemos ubicar como el antecedente inmediato de los periódicos oficiales llevaban los nombres de El Oajaqueño Libre (1829-1830), El Oajaqueño federalista (1830-1831) y El Oajaqueño Constitucional (1830-1831).
2 Véase Constitución política del estado libre de Oajaca del 10 de enero de 1825 en Carlos Sánchez Silva & Francisco José Ruiz Cervantes, Las constituciones políticas de Oaxaca, México, UABJO-Congreso del estado de Oaxaca/LVII Legislatura, 2001, pp. 83 y 87-88.
3 Véase Carlos Sánchez Silva & Francisco José Ruiz Cervantes, Catálogo de la hemerografía de Oaxaca, México, CONACYT-Universidad de Guadalajara, 2005, pp.10-12.
4 “Decreto que “Declara que la voluntad del Estado es regirse por la Constitución de 1824”, de fecha 28 de agosto de 1846 en Colección de Leyes y Decretos del Estado de Oaxaca, 1823-1850, t. I, Oaxaca, Gobierno del estado de Oaxaca, 1909, p. 454.
5 Confróntese Sánchez Silva & Ruiz Cervantes, Catálogo…, pp. 13-16 y Sánchez Silva y Ruiz Cervantes, “La imprenta y la prensa en Oaxaca, siglos XIX y XX” en Celia del Palacio (compiladora), Historia de la prensa en Iberoamérica, México, Universidad de Guadalajara-Universidad de Colima-Universidad de Guanajuato-El Colegio de Michoacán, 2000, p. 27.
6 El Libertador, Periódico del gobierno del Estado de Oaxaca, Oaxaca, 22 de enero de 1856.
7 Véase al respecto Carlos Sánchez Silva y Luis Alberto Arrioja Díaz-Viruell, “Benito Juárez: los años de formación, 1808-1857” (en prensa).
8 Periódico Oficial del Gobierno de Oaxaca, Oaxaca, 10 de mayo de 1855.
9 El Libertador. Periódico del gobierno del estado de Oaxaca, Oaxaca, 8 de abril de 1856.
10 Fundación de La Casa de Bello, Bello y Chile: Tercer Congreso del Bicentenario, Comisión Nacional para la Celebración del Bicentenario de Don Andrés Bello, Publicado en 1981, Santiago de Chile,Fundación la Casa de Bello, p. 405 y Jorge Huneeus y Gana, Cuadro histórico de la producción intelectual de Chile, s.p.i., 1908, p. 376. Por su parte, Ramón Briseño en su Estadística bibliográfica de la literatura chilena, Santiago de Chile, Universidad de Chile/Imprenta chilena, 1879, en la página 383 registra a Indelicato con dos obras de su autoría.
11 Juan B. Iguiniz,El periodismo en Guadalajara, 1819-1915, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1955, pp. 67-70 y Celia del Palacio, Catálogo de la hemerografía de Jalisco, México, UdeG-CONACYT, 2006, p.11.
12 La información de Diebitech de Sabalkanski en Juárez, Exposición que en cumplimiento del artículo 83 de la Constitucióndel estado hace el gobernador del mismo al soberano Congreso al abrir sus sesiones el 2 de julio de 1848, Oaxaca, Impreso por Ignacio Rincón, 1848, p. 16 y Archivo General del Estado de Oaxaca/Fondo Benito Juárez (en adelante: AGEO/FBJ), 29 de agosto de 1849, expediente 20 y 12 de abril de 1850; la de Nassos de Lafond en La Democracia, Oaxaca, 18 de diciembre de 1856.
13 El Libertador. Periódico del gobierno del Estado de Oaxaca,Oaxaca, 22 de abril de 1856. El primer número de este periódico apareció el 22 de enero y el último el 22 de abril de 1856.
14 El Constituyente, Oaxaca, 28 de septiembre de 1856.
15 Todo indica que Indelicato también participó en la manufactura del primer catecismo político oaxaqueño que se publicó en 1857 y reeditado en 1867. En uno de sus artículos publicados en El Constituyente, propuso la necesidad de elaborar un catecismo de esta naturaleza para la formación de los ciudadanos. Amén de que si uno compara la sección de “política popular” de El Constituyente y las lecciones del Catecismo, encontrará muchas semejanzas tanto en la argumentación como en la sencillez del lenguaje utilizado. Véase “De la instrucción pública” en El Constituyente, Oaxaca, 29 de mayo de 1856 y Carlos Sánchez Silva [coordinador], Educando al ciudadano: los catecismos políticos oaxaqueños del siglo XIX, Oaxaca, UABJO-Carteles Editores, 2008.
16 Durante la existencia de El Constituyente de forma paralela pero separada las leyes, decretos y circulares se publicaron bajo el nombre de Suplemento de Actos y Decretos Oficiales. Las citas del programa en El Constituyente, Oaxaca, 27 de abril de 1856.
17 El Constituyente, Oaxaca, 1 de mayo de 1856.
18 El Constituyente, Oaxaca,11 de mayo de 1856.
19 El Constituyente, Oaxaca, 15 de mayo de 1856.
20 El Constituyente, Oaxaca, 15 de junio de 1856.
21 El Constituyente, Oaxaca, 19 de junio de 1856.
22 Pocos periódicos avisan que llegan al final de su existencia. En el caso que nos ocupa se señala: “El que se suscribe ha dejado la redacción del periódico oficial. JOSE INDELICATO”. “FIN DEL CONSTITUYENTE. Por los artículos sin firmar.- JOSE INDELICATO”. Véase El Constituyente, Oaxaca, 28 de septiembre de 1856.
23 Este periódico apareció con el subtítulo de Periódico del Gobierno de Oaxaca en los años que corren de 1856 a 1859.
24 Sobre sus discusiones médicas, véase las siguientes obras: José Indelicato, De la serosidad del abuso del panquimagogo, y de los casos en que puede ser útil administrarlo, Santiago de Chile, Imprenta Nacional,1834; José Indelicato, Francisco Martínez, Extracto de un juicio criminal y noticia de las piezas originales que se hallan en la botica de la calle del Estado, para que todos puedan examinarlas y servir de refutación a un libelo infamatorio ... por mandado de ... el Dr. D. Francisco Martínez, Santiago de Chile, Imprenta de la Independencia, 1834; Ultima prueba de la inocencia del Doctor Indelicato, horriblemente calumniado ante el publico por el infame andaluz don Francisco Martínez, residente en Córdoba [A] en la República Argentina, Santiago de Chile, Imprenta Nacional, 1834; Juan Bautista Paz, Refutación del libelo publicado en Chile por José Indelicato en marzo 17 de 1835 bajo el epígrafe Relación de una horrorosa calumnia, Tucumán, [s.n.], 1835; Pablo Cabrera, La segunda imprenta de la Universidad de Córdoba adquirida por suscripción, Córdoba, Argentina, Imprenta Universitaria, 1930. En la página 72 se incluyen las breves reflexiones del doctor Francisco Martínez Doblas sobre el juicio criminal que en la ciudad de Mendoza se siguió hasta su sentencia final en contra don Zacarías Lemus a solicitud del italiano José Indelicato; José Indelicato,Relación de una horrorosa calumnia, París, Imprenta de Chapelet, 1837, 4ª. edición; José Indelicato, Ensayo sobre el Mercurio Dulce, y sobre el abuso que se hace de este remedio en la América del Sud, Lima, Imprenta de Masías, 1837; José Indelicato, Refutación de un informe del doctor don J. Gastañeta, diputado evaluador del gremio de médicos: al señor jeneral prefecto, dirijido á demostrar que los profesores de medicina estranjeros deben pagar el maximum de la contribución sobre este ramo de industria; y que por lo mismo, perteneciendo a á esta clase de médicos el doctor don José Indelicato, cualesquiera que sean sus circunstancias particulares, debe ser comprendido entre los que pagan patente de primera [sic] clase, á pesar de su reclamo; al que, en virtud del dicho informe, se decreto ó no haber lugar, Lima, Imprenta Constitucional por G. Villero, [1838]; José Indelicato, Nuevas reflecsiones sobre el reglamento de enseñanza médica, actualmente en uso en Guadalajara: para servir de contestación al numero 76 de la Gaceta del Gobierno de Jalisco, Guadalajara, Imprenta de Brambila, 1841; Antonio Escoto, Contestación del Jalisciense a las Nuevas reflecsiones que sobre el reglamento de la enseñanza medica publicó el autor del Aviso, Dr. Indelicato, Guadalajara, Imprenta del Gobierno,1841; José Indelicato, De la hydrotherapia, o del uso medico del agua fria: Sus ventajas y sus peligros, para servir de introducción a un tratado completo de medicina popular, fundado esclusivamente sobre el uso del agua, México, Imprenta de Rafael Rafael, 1849, 2a. edición.
Por otra parte, en su libro Historia de la medicina chilena (Santiago de Chile, Fundación Andrés Bello, 1995), Ricardo Cruz Coke señala en las páginas 291-292 que por los años 20 del siglo XIX las polémicas médicas fueron el pan de cada día. Por ejemplo, en 1828 el médico Arturo Blest publicó su obra Ensayo sobre las causas más comunes y activas que se padecen en Santiago de Chile, donde describe las precarias condiciones de salud pública en la capital chilena. Sus argumentos fueron refutados por Indelicato en un artículo que salió a la luz pública en diciembre de 1834 en el periódico El Mercurio de la ciudad chilena de Valparaíso.
25 Al respecto, consúltese: José Indelicato, Reclamo al Excmo. Gobierno, del Dr. D. José Indelicato, por denegada justicia: en un decreto del Sr. Jeneral Prefecto de este departamento, fecha 5 del corriente, publicado en el Eco del Norte el 7 del mismo mes, al que siguio ó el dia despues, en virtud, de una clausula del mismo decreto, una oposicion de la Policia á que el dicho doctor obtuviese el pasaporte que habia pedido para pasar al Ecuador, Lima, Imprenta de José Masias, 1838, 8 pp. e Ignacio Garzón, Crónica de Córdoba, Córdoba, 1a. ed., Editorial La Minerva, 1901. En la página 415 se registra la controversia entre el doctor en medicina don José Indelicato y don Juan Mesa, sobre cierta cantidad de pesos que le cobra el primero al segundo.
26 Por ejemplo, Iturribarría en su Historia de Oaxaca del periodo 1855-1861 no hace referencia a tal tema. Véase Jorge Fernando Iturribarría, Historia de Oaxaca, tomo II, 1855-1861, Oaxaca, gobierno del estado de Oaxaca, 1982. En particular, los capítulos II-VII.
27 El Constituyente, Oaxaca, 29 de junio de 1856.
28 Véase El Constituyente, Oaxaca, 29 de junio de 1856, No. 19.
29 Agradecemos a la doctora María Isabel Grañén Porrúa, directora de la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, las facilidades para digitalizar este periódico bajo su resguardo.
30 A guisa de ejemplo, damos una breve lista de los autores que Indelicato menciona en sus escritos en este periódico: Dante, Petrarca, Sismondi, Montesquieu, Platón, Licurgo, William Penn, los jesuitas del Paraguay, algunos socialistas, William Blackstone, Nicolás Maquiavelo, Santo Tomás, Locke, Condillac, Antoine Louis Destutt de Tracy, Benjamín Constant, Phédre (Jean Racine), Prudhon, Tocqueville, Luis Blanc, Alexandre-Auguste Ledru-Rollin, Virgilio, CaetanoFilangieri, Polibio, Alphonse de Lamartine, Jean de La-Bruyere, entre otros. Llama la atención el hecho de que Montesquieu sea citado profusamente por Indelicato y que el epígrafe del primer catecismo político oaxaqueño sea de este mismo autor: “Es necesario todo el poder de la educación en el gobierno de los pueblos”, Montesquieu, Espíritu de las leyes, tomo 1º, libro 4º, capítulo 5º, p. 52, lo que refuerza la idea que este personaje también participó en su elaboración. Al respecto, véase Sánchez Silva (coordinador), Educando al ciudadano…, p. 34.